Chêne Charme Platane es el título provisional con el que Amaia inaugura una nueva serie a la que con el tiempo llamará Growing Images & Talking Weeds. Surge en 2015, cuando Amaia tiene la oportunidad de trabajar con los botanistas del Jean Jacques Rousseau, un parque de estilo inglés situado en la región francesa de Oise, en el que el filósofo pasó sus últimas semanas de vida. El jardín inglés, también llamado jardín paisajístico, es un tipo de jardín romántico que imita la naturaleza salvaje e idealizada, un reflejo del alma. En el ideario del jardín romántico el paseo ocupa un lugar central para el autoconocimiento y se entiende como el medio desde el que organizar la experiencia estética. En obras como Una vuelta-ta, Amaia también explora el paseo como espacio para explorar la fluidez de la relación entre percepción, cognición y lenguaje. Para responder a la invitación, Amaia recurre una vez más a la forma del paseo y a nombrar aquello que ve, una técnica que venía utilizando en las series Cantar las calles y Una vuelta-ta. A diferencia de estas performances previas, en Chême Charme Platane, el ojo que mira y describe es, esta vez, un ojo entrenado. Para la ejecución de la performance un experto en botánica nombra las plantas y el interés de Amaia se desplaza del objeto —la planta— a su nomenclatura técnica.
Los catálogos botánicos crecen a medida en que se van descubriendo, catalogando, clasificando y nombrando nuevas especies. Los nombres científicos de las plantas se asignan mediante el sistema de nomenclatura binominal, ideado por el naturalista sueco Carlos Linneo en el siglo XVIII y formalizado en su obra Species Plantarum (1753). En el sistema binomial, cada especie vegetal tiene un nombre científico único en latín formado por dos partes escritas en cursiva. El primero se refiere al género, y se escribe con la primera letra en mayúscula. La segunda se llama epíteto, y ahí las opciones se despliegan. El botánico que descubre o describe formalmente la planta elige el epíteto específico. Normalmente lo hace usando fuentes de inspiración tales como sus propiedades físicas, su origen geográfico, sus usos o propiedades e incluso una suerte de homenajes encriptados (epoónimos). Si se ojea el catálogo detenidamente, no es extraño, por ejemplo, encontrar entre los homenajes de forma más o menos velada a personas amadas. El propio Linneo era conocido por hacerlo con cierta picaresca: a las plantas bellas o útiles les daba el nombre de sus amigos, mientras que a las malas hierbas o plantas espinosas les ponía el nombre de sus enemigos.
Amaia se sirve habitualmente de manuales de botánica para su trabajo. Al igual que el diccionario, utiliza estos últimos como herramienta de trabajo en varias piezas consecutivas. De ellos extrae las palabras que después somete a ejercicios de ordenación en base a criterios ajenos a la botánica, utilizando lógicas subjetivas con las que juega a hacer aflorar su cualidades más expresivas.
Ver: Primeros trabajos, Arbusto ardiente (2016–), Maleza ardiente (2017), Maleza ardiente (2018), Arbusto ardiente (2019), Sasia sugarretan (2021–), Burning Bush (2021–), Buisson ardent (2024–)